La Entrevista con Manuel Ruiz

'Cada esfuerzo es para mejorar tu y los tuyos'
¿Quién es Manuel Ruiz y dónde nace su historia?
“Soy Manuel Ruiz, originario de San Buenaventura, Coahuila. Ahí nací, pero prácticamente toda mi niñez y adolescencia las viví en Monclova. Crecí en una familia trabajadora, con una vida sencilla, de esfuerzo diario. No tuve lujos ni comodidades, pero nunca me faltó el cariño de mis padres ni los valores que me inculcaron desde pequeño. Aprendí a respetar, a trabajar y a no rendirme, y con el paso de los años entendí que esas enseñanzas fueron la base de todo lo que vendría después”.
¿Cómo recuerdas tu infancia y juventud en Monclova?
“La recuerdo con mucha nostalgia y gratitud. Monclova fue donde me formé como persona. Ahí aprendí lo que es la amistad verdadera, el compañerismo y la solidaridad. Éramos jóvenes de barrio, pasábamos horas jugando en la calle, platicando y soñando con un futuro mejor. No pensábamos en grandes lujos, solo queríamos salir adelante. En ese tiempo, Estados Unidos era una idea constante, una meta que parecía muy lejana, pero que muchos veíamos como una oportunidad real de cambiar nuestras vidas”.
¿En qué momento tu vida da un giro y llegas a Piedras Negras?
“Mi vida cambia cuando me voy a vivir a Piedras Negras con mi papá. Estar en una ciudad fronteriza te abre la mente de una forma distinta. Todos los días veías historias de personas que cruzaban buscando algo mejor, otras que regresaban, algunas con éxito y otras con decepción. Eso te hace reflexionar sobre tu propio futuro. Fue ahí donde la idea de migrar empezó a tomar forma y dejó de ser solo un sueño para convertirse en una posibilidad”.
¿Cómo tomas la decisión de migrar a Estados Unidos y en qué contexto ocurre?
“Fue una decisión muy difícil. Migré de manera ilegal hace más de 16 años, tenía alrededor de 26 años. No fue una aventura ni algo improvisado, fue una necesidad. En ese momento sentía que en México las oportunidades eran limitadas y yo quería ayudar a mi familia, apoyarlos económicamente y también construir algo propio. Sabía que el camino iba a ser duro, que implicaba riesgos y sacrificios, pero sentía que era la única opción que tenía”.
¿Cómo fue tu llegada a Estados Unidos y cuáles fueron tus primeros destinos?
“Mi primer destino fue San Antonio, Texas. Después estuve en Houston y en otras ciudades. Cada lugar representó un reto nuevo. Los trabajos eran pesados, las jornadas largas y la paga al inicio no era la mejor. Además, la soledad pesa mucho cuando estás lejos de tu familia y de todo lo que conoces. Hubo momentos complicados, pero uno aprende a resistir cuando tiene claro por qué está luchando”.
¿Qué te llevó finalmente a llegar a Chicago?
“Chicago siempre fue como un destino final. Sabía que ahí había más oportunidades laborales y una comunidad latina muy fuerte. Cuando llegué sentí que por fin podía dejar de sobrevivir y empezar a construir algo más estable. Fue ahí donde comencé a ver resultados reales del esfuerzo y del sacrificio que había hecho durante años”.
¿Cómo fue que conociste a tu esposa y cómo se forma tu familia?
“En Chicago conocí a Melisa, quien hoy es mi esposa y ciudadana americana. Ella llegó a mi vida en un momento clave. Me brindó apoyo, estabilidad emocional y un hogar. Con ella formé una familia hermosa. Mi vida cambió completamente porque ya no estaba solo. Tener una familia te da fuerzas extra y un propósito más grande para seguir adelante”.
¿A qué te dedicas actualmente y cómo ha impactado eso en tu familia?
“Actualmente trabajo en los pozos petroleros. Es un trabajo muy duro, físicamente exigente, pero también bien remunerado. Gracias a ese empleo pude ayudar a mis hermanos, traerlos conmigo y darles una oportunidad. Pudimos construir una casa y mejorar nuestra calidad de vida. Para mí, eso representa uno de los logros más grandes que he tenido”.
¿Qué significa para ti haber podido ayudar a tus hermanos y amigos?
“Significa todo. Yo no me olvido de dónde vengo ni de las personas que estuvieron conmigo desde el inicio. Siempre he creído que cuando Dios te da la oportunidad de avanzar, también te da la responsabilidad de ayudar a los demás. A quienes han querido superarse, les he ofrecido un lugar, un techo y comida. Eso es humanidad”.
¿Qué sentimientos te provoca recordar tu niñez y juventud en Coahuila?
“Me provoca mucha nostalgia. Extraño a mis amigos, las calles, las pláticas largas y la sencillez de la vida. Con el tiempo he podido reencontrarme con algunos amigos y es como volver al pasado. Las raíces nunca se olvidan”.
¿Consideras que viviste el llamado ‘sueño americano’?
“Sí, pero no como lo pintan. El sueño americano no es dinero fácil ni éxito inmediato. Es sacrificio, dolor, soledad y trabajo duro. Pero también es recompensa, es ver a tu familia bien y saber que todo valió la pena”.
¿Qué mensaje le darías a los jóvenes que hoy piensan en migrar?
“Que lo piensen bien y no idealicen nada. Migrar no es fácil, pero si se hace con responsabilidad, metas claras y sin olvidar quién eres ni de dónde vienes, se puede salir adelante”.
¿Hubo algún momento en el que pensaste en regresar definitivamente a México?
“Sí, hubo varios momentos, sobre todo en los primeros años. Cuando las cosas se ponían difíciles, cuando el trabajo escaseaba o cuando la soledad pesaba más de lo normal, pensé muchas veces en regresar. Extrañaba a mi familia, mis raíces y la vida que había dejado atrás. Pero cada vez que pensaba en volver, también pensaba en por qué había salido. Eso me ayudó a seguir adelante, a aguantar un poco más y a no rendirme”.
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