Entrevista con Rodrigo Cañete

“El sacrificio de hoy es la tranquilidad de mañana.”
La migración laboral sigue siendo una de las principales rutas para mejorar la calidad de vida de miles de personas en América Latina. Rodrigo Cañete, originario de Ciudad del Este, Paraguay, es un ejemplo de ello. Su historia refleja el sacrificio, la disciplina y la resiliencia que implica dejar el hogar en busca de mejores oportunidades. Enviado por la maquiladora donde laboraba, llegó a México para asumir un reto importante: supervisar a más de 200 trabajadores en una planta ubicada en Piedras Negras. Durante ocho meses, enfrentó jornadas extenuantes de hasta 16 horas diarias, viviendo en una habitación de hotel y enfocándose en un solo objetivo: ahorrar y brindar un mejor futuro a su familia. Su experiencia no solo habla del esfuerzo individual, sino también de las condiciones laborales, las diferencias salariales entre países y el valor del trabajo constante.
¿Cómo surge la oportunidad de venir a México? “Se dio a través de la empresa donde trabajaba en Paraguay, ya que buscaban personal de confianza para cubrir una vacante en otra planta. Me propusieron el traslado por mi desempeño previo, y aunque implicaba salir de mi país, lo vi como una oportunidad para crecer profesionalmente y demostrar mis capacidades en un entorno distinto.”
¿Qué pensó al recibir la propuesta? “Lo primero que pensé fue en mi familia y en lo que esto podía significar para nuestro futuro. Sabía que el salario era mucho mejor que en Paraguay, así que lo vi como una oportunidad para mejorar nuestra estabilidad económica, aunque también entendía que implicaría sacrificios importantes.”
¿Cómo fue su llegada a Piedras Negras? “Fue un proceso de adaptación complicado al inicio, porque todo era diferente: la ciudad, la cultura laboral y el ritmo de trabajo. Sin embargo, traté de enfocarme desde el primer día en cumplir con mis responsabilidades y adaptarme lo más rápido posible.”
¿En qué consistía su labor como supervisor? “Tenía la responsabilidad de coordinar a más de 200 personas, supervisar líneas de producción, asegurar que se cumplieran los objetivos diarios y resolver cualquier problema que surgiera. Era un trabajo que requería mucha organización y toma de decisiones constantes.”
¿Cómo eran sus jornadas laborales? “Eran jornadas muy largas, de hasta 16 horas diarias. Prácticamente vivía para el trabajo, con muy poco tiempo para descansar. Era agotador, pero siempre tuve claro que era temporal y que tenía un propósito.”
¿Qué fue lo más difícil de esa etapa? “Sin duda, lo más difícil fue estar lejos de mi esposa y mi hija. Perderme momentos importantes con ellas fue algo que me pesaba mucho emocionalmente, pero trataba de mantenerme fuerte recordando por qué estaba ahí.”
¿Dónde vivía durante su estancia? “Me hospedaba en una habitación de hotel bastante sencilla. No era un espacio lujoso, pero era suficiente para descansar. Realmente pasaba muy poco tiempo ahí debido al trabajo.”
¿Logró cumplir su meta de ahorro? “Sí, fui muy disciplinado con mis gastos y prácticamente ahorré todo mi salario. Sabía que ese era el objetivo principal, así que evité gastos innecesarios y me enfoqué en aprovechar al máximo esa oportunidad.”
¿Cómo compara el salario entre Paraguay y México? “La diferencia es considerable. En México, en este tipo de puestos, se puede ganar mucho más que en Paraguay, lo que permite ahorrar o mejorar la calidad de vida en menos tiempo si uno es disciplinado.”
¿Qué aprendió de esta experiencia laboral? “Aprendí a liderar equipos grandes, a manejar la presión y a tomar decisiones rápidas. También desarrollé mayor disciplina y resistencia, tanto física como mental.”
¿Cómo fue el ambiente laboral? “Había momentos de mucha presión por las metas de producción, pero también encontré compañeros comprometidos que facilitaban el trabajo en equipo. Fue una experiencia exigente pero enriquecedora.”
¿Pensó en quedarse más tiempo en México? “Sí lo consideré en algún momento, sobre todo por el aspecto económico, pero al final decidí que mi prioridad era regresar con mi familia y recuperar el tiempo que había estado lejos.”
¿Cómo fue el reencuentro con su esposa e hija? “Fue un momento muy emotivo. Después de tantos meses de esfuerzo y distancia, volver a abrazarlas fue una de las mayores recompensas. Sentí que todo el sacrificio había valido la pena.”
¿Qué mensaje daría a quienes buscan trabajar en el extranjero? “Les diría que lo analicen bien y que tengan claro su objetivo. Es una experiencia que puede traer beneficios, pero también implica sacrificios personales importantes que no todos están preparados para enfrentar.”
¿Volvería a tomar una decisión similar? “Sí, sin duda lo haría de nuevo, porque fue una experiencia que me permitió crecer tanto en lo profesional como en lo personal, y que además ayudó a mejorar la situación de mi familia.”
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