Entre esperanza y limpieza, renace un hogar olvidado para abuelitos

Con apoyo vecinal y municipal, Don Joselin y Manuelito pudieron recuperar la dignidad de su casa.
Este viernes continuaron las labores de limpieza intensiva en la vivienda de Manuel Peña Treviño y Joselín Peña Treviño, dos hermanos adultos mayores que por años vivieron entre acumulación y abandono en la colonia San Francisco de Asís, en Monclova. Hoy, el panorama comienza a cambiar: la basura desaparece, la atención médica llegó y, poco a poco, también la esperanza.
Los hermanos, de más de 70 años, permanecen sorprendidos al ver cómo su hogar se despeja. Toneladas de basura, chatarra y objetos acumulados durante años han sido retirados por empleados del ayuntamiento. Aunque Joselín reconoce que aún se siente mal por lo ocurrido y por su estado de salud, Manuelito asegura que la limpieza es necesaria y que ambos ya comienzan a sentirse mejor al ver su casa transformarse.

Atención médica y cuidado cercano.
Tras el reporte vecinal, los hermanos recibieron atención médica inicial por parte de personal de Salud Municipal, lo que permitió estabilizar su condición. Joselín, quien sufrió una caída y presentaba un dolor intenso, fue valorado de manera prioritaria. Manuel, con problemas estomacales recurrentes, también recibió seguimiento. Ambos continúan bajo observación mientras avanzan las labores en su domicilio.
La ayuda constante ha llegado de la mano de Rosa Castillo, quien no solo alertó a las autoridades, sino que sigue alimentando a los hermanos todos los días. Café caliente, frijoles y comida casera han sido parte del sostén emocional y físico en esta etapa. Rosa confirmó que Manuel y Joselín permanecerán en un porche frente a la casa mientras se limpian por completo sus cuartos.

Limpieza que devuelve dignidad.
Las cuadrillas municipales, coordinadas con Protección Civil Monclova, continúan retirando desechos para reducir riesgos sanitarios y estructurales. El objetivo es habilitar espacios seguros para que los hermanos puedan volver a dormir dentro de su hogar, ya sin focos de infección ni peligros latentes.

Sus perros, parte de la familia.
A pesar de todo, los hermanos no están solos. En la vivienda aún permanecen al menos cuatro canes, a quienes quieren profundamente y continúan alimentando. Los perros siguen siendo parte de su hogar y de su historia, acompañándolos en este proceso de recuperación y cambio. El caso también es atendido por el DIF Monclova, que brinda acompañamiento social y canaliza apoyos para garantizar condiciones mínimas de bienestar. La intervención conjunta ha permitido que los hermanos no enfrenten solos esta transición.

Un nuevo comienzo posible.
Manuel y Joselín observan hoy cómo su casa, antes sepultada en el abandono, comienza a respirar. La limpieza no solo retira basura, también abre espacio para la dignidad. Gracias a la empatía vecinal y la respuesta institucional, dos vidas olvidadas comienzan a escribir un nuevo capítulo, uno donde la vejez ya no se vive en silencio.




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