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Cuando Jay de la Cueva reemplazó a El Tri siendo un niño

El Tri
Agencias
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Jay de la Cueva sorprendió al público cuando, siendo niño, subió al escenario para tocar la batería tras la ausencia de El Tri en una tocada histórica.

Jay de la Cueva, hoy reconocido multiinstrumentista mexicano, recordó que a los cinco o seis años, en el Teatro Lírico, subió al escenario para tocar la batería cuando El Tri no llegó a presentarse, impulsado por su padre y ante el público del rock nacional.

Un inicio musical desde la primera infancia

La trayectoria de Jay de la Cueva en la música comenzó de manera temprana. A los cuatro años recibió su primera batería y, un año después, ya tocaba junto a su padre, Javier de la Cueva, figura clave del rock and roll en México e integrante de grupos como Black Jeans y Los Hooligans. Desde entonces, el interés del menor por la música fue constante y evidente para su entorno familiar.

La influencia familiar y el nacimiento del “Baby rock”

En entrevista con Yordi Rosado, Jay relató que su pasión surgió al observar a su padre tocar el piano en casa. Su madre, doña Lolita, solía contar que, incluso antes de cumplir tres años, el pequeño improvisaba ritmos con utensilios de cocina. Esa facilidad llevó a que su padre lo impulsara a presentarse en algunas tocadas, donde comenzó a ser conocido como “el Baby rock”, un apodo que rápidamente llamó la atención del público.

La noche en que El Tri no llegó

Uno de los episodios más recordados ocurrió durante una presentación en el Teatro Lírico, donde estaban anunciadas bandas como Botellita de Jerez y Three Souls in My Mind, agrupación que más tarde sería conocida como El Tri. Tras la actuación de los primeros grupos, la ausencia de la banda de Alex Lora generó incertidumbre entre los asistentes. Ante la situación, Javier de la Cueva propuso que su hijo subiera al escenario para improvisar un palomazo.

Un debut inesperado ante el público

Con apenas cinco o seis años, Jay subió a tocar la batería, inicialmente de pie por el tamaño del instrumento, aunque después fue acomodado para tocar sentado. El público reaccionó con sorpresa ante la destreza del niño, marcando uno de los primeros momentos clave de su carrera artística. Durante esa presentación, incluso recibió una paleta de chocolate lanzada desde el público, gesto que con el tiempo se convirtió en una anécdota emblemática de su infancia musical.

Un episodio que marcó su camino en el rock

Aquel episodio consolidó la presencia de Jay de la Cueva en los escenarios y reforzó el apoyo de su padre para continuar desarrollando su talento. Con el paso de los años, el músico formaría parte de proyectos fundamentales del rock mexicano, manteniendo vivo el recuerdo de aquella noche en la que, siendo niño, ocupó el lugar de una de las bandas más emblemáticas del país.

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