Coreanas aprenden español y cultura de Monclova

Cinco jóvenes coreanas estudian español y descubren cultura, gastronomía y hospitalidad mexicana.
La Unidad Norte del Centro de Idiomas vive una escena poco común: cinco jóvenes coreanas aprenden español mientras se integran a la vida cotidiana de Monclova y trabajan para una empresa local. Entre risas, traducciones improvisadas y choques culturales, las estudiantes forman parte de un programa de intercambio que ha despertado curiosidad entre alumnos y docentes.
Diego Valdés, maestro del Centro de Idiomas, explicó que las estudiantes llegaron como parte de un convenio impulsado con apoyo institucional y del gobierno de Corea, vinculado a la presencia de una empresa coreana en la región. Aunque reconoce no conocer todos los detalles administrativos, destacó que el objetivo principal es el intercambio cultural y lingüístico.
Un intercambio que va más allá del aula.
Valdés señaló que, hasta ahora, son cinco las jóvenes coreanas que estudian español, aunque se espera que en los próximos meses llegue un grupo más numeroso.
“No solo vienen a aprender el idioma, vienen a conocer cómo vivimos, cómo pensamos y cómo nos comunicamos”, explicó el docente.
Con casi ocho años de experiencia como maestro de idiomas y cuatro enseñando español, Diego aseguró que esta experiencia ha sido especial incluso para él.
“Enseñar tu propio idioma te obliga a reaprenderlo, pero también a explicar tu cultura, tus costumbres y tu forma de ver el mundo”, comentó, señalando que el aprendizaje es mutuo.

Avances distintos, mismo entusiasmo.
Las estudiantes iniciaron clases apenas el martes pasado y ya muestran avances distintos. Inés habla un poco de español, Sally se apoya más en el inglés y otra de las jóvenes partió prácticamente desde cero. Aun así, el maestro destacó el entusiasmo y la rápida adaptación del grupo.
Durante la entrevista, las jóvenes compartieron que provienen de ciudades como Suwon y Seúl, dos importantes zonas urbanas de Corea del Sur. A pesar de la distancia y las diferencias culturales, coincidieron en que su experiencia en México ha sido positiva desde el primer día.
“La gente es muy amable” al preguntarles qué es lo que más les ha gustado de México, las coreanas no dudaron en responder: la gente, la cultura y hasta el clima. “Todo es diferente, pero muy delicioso”, dijeron al referirse a la gastronomía mexicana, reconociendo que los sabores contrastan con los de su país.
Decisión motivada por el idioma y la convivencia.
Las jóvenes explicaron que decidieron venir para mejorar su español, practicar conversaciones reales con mexicanos y vivir una experiencia cultural completa. “Queremos conversar, conocer personas y aprender”, expresaron, destacando también la convivencia con su maestro y compañeros.
Este intercambio ha convertido el salón de clases en un espacio donde Corea y México se encuentran. Entre palabras nuevas, gestos y sonrisas, las estudiantes no solo aprenden español: también construyen un puente cultural que deja huella en Monclova.
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