Coahuila supera la media nacional en nacimientos adolescentes

INEGI reporta avances sostenidos, aunque la entidad mantiene cifras superiores al promedio. Pese a campañas de salud reproductiva y prevención, se siguen registrando embarazos en menores de 18 años.
Coahuila se ha mantenido por arriba de la media nacional en el índice de nacimientos de madres adolescentes desde 1994, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Sin embargo, los datos más recientes muestran una reducción sostenida en este indicador hasta 2024, último año con información disponible.
En 2024, el estado presentó un 15.7 por ciento de nacimientos de madres adolescentes, cifra superior al 14.6 por ciento registrado a nivel nacional. Los años más críticos fueron 2012 y 2013, cuando Coahuila alcanzó un 23.1 por ciento, mientras que el promedio nacional se ubicó en 19.4 por ciento. Desde entonces, la tendencia ha sido descendente tanto en el estado como en el país, según las series históricas del INEGI.El año con menor proporción de nacimientos de madres adolescentes en Coahuila fue 2022, con 15.1 por ciento, cifra que coincidió con el promedio nacional en 2020.Este año representó la única ocasión en la que la entidad se ubicó en la media nacional. En contraste, los estados con mayor proporción fueron Chiapas (18.3%), Chihuahua (17.7%), Guerrero (17.1%), Oaxaca (16.6%) y Puebla (16.3%). Coahuila se colocó en la posición número 10 a nivel nacional. Por otro lado, las entidades con menor incidencia fueron Ciudad de México (10.2%), Nuevo León (11.1%), Quintana Roo (11.5%), Querétaro (11.7%) y Sinaloa (11.8%).
Realidad hospitalaria: riesgos y factores sociales
A pesar de la reducción sostenida a nivel estadístico, la realidad en los hospitales de la Región Centro evidencia un panorama preocupante. Ángel García, director del Hospital Amparo Pape de Benavides en Monclova, señaló que, pese a campañas de salud reproductiva y prevención, se siguen registrando embarazos en menores de 18 años, e incluso en niñas de 13 y 14 años. Esto refleja una falta de madurez emocional y educativa que pone en riesgo la salud de las jóvenes y la de sus hijos.El año pasado el hospital registró un promedio de 120 nacimientos mensuales, de los cuales entre un 10 y 15% corresponden a adolescentes. Esto significa que de 10 a 12 nacimientos al mes son de madres menores de 18 años, y varios de estos casos involucran a menores de 15 años. Así, más de 80 bebés al año nacen en condiciones de riesgo debido a la corta edad de sus madres. García subrayó que muchos de estos bebés presentan prematurez extrema, con pesos de apenas 900 gramos y edades gestacionales de entre 28 y 30 semanas. “Estos recién nacidos requieren entre uno y tres meses en terapia intensiva neonatal por problemas respiratorios, y lamentablemente, muchos no sobreviven”, explicó. La inmadurez física de las madres incrementa significativamente el riesgo de complicaciones mortales.
Los factores sociales también influyen de manera decisiva
Los embarazos adolescentes en la región están asociados a disfunción familiar, pobreza, violencia doméstica y deserción escolar. Muchas jóvenes llegan al hospital con desnutrición y sin el apoyo del padre, enfrentando entornos familiares complejos y situaciones de violencia. “Estamos hablando de niñas que aún no están preparadas para ser madres y que carecen de un entorno estable”, señaló García. A pesar de los esfuerzos institucionales de coordinación entre autoridades de salud, educativas y municipales, los resultados son limitados. “Visitamos a las jóvenes madres, les explicamos cómo amamantar, cómo vacunar al bebé, pero muchas veces no comprenden del todo lo que implica ser madre. No es por falta de información, sino por falta de madurez”, concluyó el director del hospital.
El contraste entre las cifras del INEGI y la experiencia hospitalaria evidencia que, aunque Coahuila ha logrado una reducción progresiva de la natalidad adolescente, persisten riesgos graves para la salud y el desarrollo de niñas y adolescentes. Esto muestra la necesidad de reforzar políticas integrales que no sólo informen sobre prevención, sino que también aborden factores sociales, educativos y familiares que inciden en la maternidad temprana.
El análisis conjunto de la estadística y la realidad hospitalaria permite identificar la urgencia de acciones focalizadas en las regiones más afectadas, reforzando la educación sexual, la nutrición, el acompañamiento psicológico y el apoyo familiar, con el fin de reducir la incidencia de embarazos en niñas y adolescentes y garantizar mejores condiciones de salud para madres jóvenes y sus hijos.
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