Cinco minutos con Pilar... ¿Podemos vivir sin celular?

¡A lo que hemos llegado!… Pensé hace unos años, cuando entrando por Morones Prieto a la Ciudad de Monterrey, había un letrero gigante, que decía: “Se solicita Estilista” sin celular. Caesar's Stylist Plaza Cumbres. Otros letreros de vacantes: - Buscamos Cajera, requisitos: Excelente presentación, disponibilidad de horario, honrada, pero “Sin Celular”. Estamos buscando Operario: Con experiencia en soldadura, manejo de máquinas, seriedad, compromiso, pero sin distracciones, o sea, “Sin Celular”.
Son alarmantes la cantidad de accidentes por atender una red social en el celular, en lugar de estar concentrado en el trabajo. Sucedió en una Empresa, en donde un trabajador, al agacharse por su celular, que lo tenía guardado en su mochila, se golpea la cabeza con la máquina que estaba operando y se descalabra.
La empresa puede prohibir el uso del celular durante la jornada laboral, ya que, por motivos de seguridad o productividad, es vital limitar su uso: en zonas de riesgo o durante juntas y atención a clientes. Estuvimos en sesión de trabajo con Ejecutivos de Recursos Humanos, de Empresas de la Región Centro, en donde se plantea seriamente establecer reglas, normas claras en el reglamento interior de trabajo sobre el manejo de dispositivos, durante una jornada laboral.
Es que se ha vuelto algo cultural, la dependencia de dispositivos móviles. Ustedes: ¿Podrían vivir sin su celular? Muchos de nuestros queridos lectores, nacimos y crecimos, sin celular. Y por eso, nos adaptamos, a sus restricciones. El problema es para las generaciones, que nacieron y conviven, todos los días, y en todo momento, con sus dispositivos móviles conectados permanentemente a TikTok, videojuegos y redes sociales de dudosa procedencia.
En el caso de los estudiantes, en pleno horario de clases, el uso desmedido del celular, ha afectado su aprendizaje, y causa varios conflictos. ¡Son alarmantes los casos de ciberbullying! O sea, acoso.
La Presidenta Claudia Sheinbaum planteó la necesidad de limitar el uso de teléfonos celulares y otros dispositivos digitales dentro de las escuelas, al considerar que el uso excesivo de estas tecnologías afecta la convivencia social, el aprendizaje y el desarrollo mental de niñas, niños y adolescentes.
México, se une a esta campaña, para rescatar la esencia de lo que somos. El Arquitecto Alejandro Loya, que ha dado conferencias a los alumnos de diversos grados y ha estado a cargo, de plantillas de trabajadores en la industria metalmecánica, nos expone lo siguiente:
“Desde 1864 hasta el 2007 usábamos para comunicarnos el teléfono, ya sea fijo, aparatos que solo permitían hablar con otra persona, mandar mensajes y, a lo mucho, con funciones personales como alarmas, fechador, o calculadora”. En esos años las noticias se leían en periódicos, revistas o en la radio y la televisión. Los estudiantes hacían sus labores escolares, investigando datos y conocimientos en la biblioteca; la música se compraba en discos o se oía la radio; y en ningún caso eso desviaba la convivencia entre personas que se hacía de manera “presencial” o real.
“Desde el 2007 a la fecha, han sumado 19 años, con el uso del smartphone, que ha evolucionado hasta poder separar a las personas, llenarlas y saturarlas de información, que muchas veces es manipulada o irreal, creada por computadoras, generando adicción, francamente preocupante.
Antes del 2007, la humanidad se desarrolló sin problema, sin smartphone. Pero, después del 2007, hemos visto que el mundo se complica cada vez más, porque las familias se van desintegrando, los temores y las ansiedades individuales se han incrementado, así como las falsas creencias. Todo esto lo causa un pequeño aparato (que ha sido mal utilizado), y que es individual; lo llamamos “Celular”.
Reconocemos que la tecnología ha facilitado la vida; nos permite comunicarnos en tiempo real, conseguir información siempre que sea de buenas fuentes de manera rápida, que podemos hacer pagos y cuentas, del banco, trabajar en equipo, de manera expedita, etc., etc., Esto usando nuestro celular, o más claramente nuestro “smartphone”.
Todos dependemos del celular. Mientras más joven se es, más se usa el celular; si es para mejorar nuestra calidad de vida, en el estudio y en el trabajo, entonces hay un buen uso de este. Pero si es para hacer daño a otras personas, utilizándolo, para estafar, amedrentar o engañar, las consecuencias son terribles.
Usar el celular, para distraerse, durante el tiempo, en el que tenemos que estar concentrados, desarrollando una actividad, termina afectando la propia actividad, con un pobre o ningún resultado.
Es un vicio, estar viendo continuamente el celular; nos saca de la realidad, y nos pone en una situación de ansiedad.
El celular limita la comunicación efectiva entre las personas; antes hablábamos unos frente a otros, y ahora, en el mejor de los casos, nos escribimos o nos mandamos mensajes de manera impersonal con “emojis”.
El uso del celular o smartphone debiera ser limitado; apoyemos las nuevas políticas gubernamentales, que exigen su restricción. En varios países se está aplicando su uso restringido, o sea que solo uno pueda ver o interactuar en ciertas apps y con los minutos contados; inclusive en el caso de niños, ya se está pensando legislar tanto el uso, como el contenido. Hace muchos años, con el vicio de hablar, se pasaban las horas en el teléfono, pero a fin de mes, la cuenta era enorme. Sobre todo, si era larga distancia, un ejemplo: De Monclova a Saltillo, era larga distancia, y se cobraba una tarifa por minuto. Lo que obligaba a ser concisos, y precisos.
Lo mismo pasaba con las fotos; por rollo había 20 o 36 fotos que se podían tomar, revelar e imprimir. Y, como era muy caro, había que aprender a tomar fotos y cuidar el bolsillo. Actualmente, aparecen muchas opciones, en nuestro celular, sin costo, lo que ha creado un mundo de información de muy baja calidad, y lamentablemente es la que más se reproduce. Generando también soledad, en la mayor parte de la población, así como temor, confusión, que, en un pasado, existían, pero en mucho menor grado. La tecnología es muy buena, pero no la utilizamos correctamente. Debería haber capacitación para saber usar un “smartphone”.
Concluye el Arquitecto Alejandro Loya: “Creo que podemos bien aprender a usar el celular y todas sus capacidades, para mejorar nuestra calidad de vida”.
Yo les comparto una buena noticia: En escuelas de diferentes partes del País, el restringir el uso del celular, ha sido todo un reto. Pero poco a poco se están viendo resultados. Maestros afirman, que los alumnos, empiezan a convivir más entre sí; incluso en el recreo, hasta ya juegan al clásico “Piedra, papel o tijera”. Fomentando así la comunicación, de persona a persona, utilizando el lenguaje oral, así como el compañerismo.
Si los jóvenes lo logran, estamos todos obligados, a aprender a depender, menos del celular. Me dice una amiga, que para ella eso es imposible, porque lleva su celular a todas partes, y necesita checarlo constantemente. Yo le respondo que lo vea, como una relación que no le conviene… Es como al novio, que tienes que dejar. Porque tu relación con él no es buena para ti. Para volver a ser como somos, hay que demostrar determinación. Y decir: - “A partir de hoy, voy a depender menos del celular”-. Si tú lo logras, yo también.
Columna: Andy y Gonzalo realizan cónclave en la Condesa
El cónclave se llevó a cabo el pasado lunes 24 de agosto en el restaurante Magazzino, de la colonia Condesa. Cinco o seis camionetas repletas de guardaespaldas se posicionaron frente al número 51 de la calle de Pachuca. De estas bajaron Andy López Beltrán y su hermano Gonzalo. -- leer más
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