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Cinco minutos con Pilar - Maestra de ceremonias

Cinco minutos con Pilar
Pilar García / El Tiempo
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Pilar tienes voz de gendarme! ¡Pilar, endulza tu voz, cuando hablas, parece que das, órdenes! Así me increpaba mi Madre Doña Pilar Pacheco Cortés.  Quienes tenemos voz grave, compartirán lo difícil que es, modular la voz para que con quienes nos comunicamos no mal interpreten nuestros mensajes. 

Yo, me decía a mí misma: --“¡Chispas! ¡Otro defecto de nacimiento!”-…..¡Claro!, eso pensaba antes de integrarme a Monclova y conocer el carácter fuerte, de la Región Norestense del país, dijo un amigo regio de mis hijas: - “Los regios tenemos un tono de voz fuerte, firme, directo, hay quien dice que hasta agresivo. Al hablar con gente, en especial del sur del país, que no está acostumbrada, seguro han pensado que estás molesto. Pero nada que ver, sólo hablamos así, golpeado. No intimida el acento. Lo que intimida es que hablamos gritando y casi casi exigiendo las cosas”.-

Queridos lectores, pero no solo los de Monterrey, ¡Los de Monclova!, incluido a Marido cuando estamos en un restaurante, tiene que cuidar lo que habla…jajajá.    

Quién también tiene voz fuerte y hasta lo que murmulla todo mundo lo escucha, es la de nuestro buen amigo el Lic. Felipe González González, que en alguna ocasión en un vuelo a Acapulco, nos hizo voltear, al escucharlo platicar con su querida esposa, “Gina”, a quién le envío un cordial saludo. Marido y yo, nos admiramos de compartir ese vuelo con conocidos de Monclova. Ellos estaban en las últimas filas del avión, y nosotros hasta adelante. ¡Guau que voz tan profunda, grave y poderosa!, ¡Voz de locutor!, ¡Lástima que no se dedique a ello! El Lic. Felipe González es Broker Inmobiliario, especializado en crédito hipotecario, con razón todos los contratos los gana.

Continuando con mi caso, estando yo soltera, pero con voz de gendarme, y ante la preocupación de mi Madre, de hacer algo por mejorar mi tono, me inscribió a un curso de “Personalidad y Oratoria” en el Colegio Nacional de Pentathletas, A.C. ubicado por Av. Taxqueña, cerca del Metro San Antonio Abad, Ciudad de México. Fue una gran experiencia, porque había gente de diferentes profesiones: médicos, licenciados, contadores, servidores públicos y militares de diferentes grados. Porque el Colegio, fue parte alguna vez al Ejército Mexicano, antes de descentralizarse.

El objetivo era, perder el miedo al hablar en público, como respirar para sacar una voz clara y con volumen, así como aprender a hacer discursos y tener dominio del escenario. Un curso así, es necesario para todos en la vida. 

Nos hacían mantener el control al expresarnos frente a un público, y como sucede en la vida real, siempre pasan cosas: Que suenan los celulares, que se escuchan murmullos, que nosotros mismos nos ponemos nerviosos y nos equivocamos al leer, etc. Lo más importante, es guardar la calma, imponerse, nunca bajar el tono de la voz, hablar de frente mirando al público, y aunque haya interrupciones, continuar, el mensaje, hasta concluir con determinación. Superando miedos, fortalecemos nuestra personalidad.   

Una de las compañeras que conocí en ese curso y llamaba mucho la atención, por su formalidad y elegancia, una dama de nombre Mercedes, siempre llegaba con chofer; era Tesorera de Atizapán de Zaragoza Edo. De México, y su Gobernador era nada más y nada menos que el Lic. Emilio Chauyffet. La única vez que llegó tarde a una clase, fue porque, tuvo que unirse en comitiva para acompañar al gobernador en helicóptero a recorrer algunos municipios. Ese día llovió mucho, y el helicóptero se había atascado en un lodazal. Llegó tarde a la clase de oratoria, pero llegó. Mercedes tenía la voz muy dulce, y se ponía nerviosa al pasar a hacer los ejercicios frente al grupo. Me sorprendió como fue dominando sus inseguridades, y hasta su personalidad, se pulió aún más. 

El examen final era improvisar un tema, frente a un público, formado por familiares y amigos, de 40, que éramos en clase, se han de imaginar que el auditorio se llenó a tope. Algo que nos enseñaron, era disfrutar del escenario, porque un discurso en público, es una oportunidad, para transmitir un mensaje que haga reflexionar a una multitud. 

Me gusta ser Maestra de Ceremonias en diferentes eventos ya sea en Monclova, en Múzquiz, en Cd. Acuña, o en San Antonio Texas. En la ciudad texana, tuve la oportunidad, de presentar la pintura de nuestra artista Yolanda Menchaca, dedicada a Florence Terry Griswold, fundadora de Las Mesas Redondas Panamericanas en todos los países del Continente Americano. Evento en donde participaron 700 mujeres de diferentes países. Presentar la trayectoria de Yolis Menchaca en inglés y español, fue un reto, pero también un orgullo, así como ser maestra de ceremonias en la inauguración de Feria Acero, sobre todo en la coronación, en las graduaciones, cambios de gobierno, en las debutantes, eventos culturales, y me ha pasado de todo. Así es, me he enfrentado a imprevistos en el escenario. Pero finalmente, de todos he salido adelante, gracias a las enseñanzas del Colegio Nacional de Pentathletas. Y de personajes de la historia, que nos dan grandes lecciones, para superarnos: Demóstenes, el Padre de la Oratoria; orador ateniense del año 384 a.C. quien a pesar de haber nacido con una voz débil y poco clara. Y haber sido ridiculizado, por la sociedad de su época, en lugar de rendirse, trabajó incansablemente para perfeccionar su habilidad para hablar en público. Con disciplina y determinación, Demóstenes se convirtió en uno de los oradores más poderosos y elocuentes de la antigua Grecia.

Yo les invito a trabajar en sus inseguridades, nunca es tarde, para encontrar una voz verdadera, que nos ayude a conquistar el lugar que deseamos estar, porque la vida es aprendizaje y crecimiento personal.

Este capítulo continuará…

Cinco minutos con Pilar: Cinco minutos con Pilar - Las mujeres

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