Aumentan problemas visuales entre niños de Coahuila

Miopía, astigmatismo y molestias oculares aparecen desde edades tempranas entre estudiantes de preescolar y primaria en la región centro, carbonífera y norte del Estado.
Miopía, astigmatismo, cansancio ocular, resequedad, dolores de cabeza y dificultades para enfocar forman parte de los problemas visuales que actualmente enfrentan niñas y niños en la Región Centro, Carbonífera y Norte de Coahuila, con detecciones cada vez más frecuentes desde preescolar y los primeros años de primaria.
En Monclova, Ladislado Mendoza, encargado de Óptica Láser, reportó un aumento en la llegada de menores que requieren por primera vez una corrección óptica. Actualmente atiende alrededor de cinco o seis niños al mes por nuevos problemas visuales, cuando anteriormente recibía aproximadamente uno en ese mismo periodos, algunos niños han sido desde 3 años pero lo más usual es a partir de los 7 u 8 años.
Principales problemas.
Entre los padecimientos más frecuentes identificados por Mendoza se encuentran la miopía y el astigmatismo. Algunos menores llegan a consulta después de presentar dolores de cabeza, entrecerrar los ojos o frotárselos constantemente.
La detección también ocurre a edades cada vez más tempranas.
El especialista señaló que ha recibido niños desde los tres años, aunque los casos son frecuentes entre los cuatro y seis años, etapa en la que maestras de guardería, preescolar y primaria pueden identificar cambios en la conducta visual.
En la Región Carbonífera, el optometrista José Miguel Casados de la Cruz también ubicó a la miopía y el astigmatismo entre los problemas más frecuentes en niños y jóvenes. De acuerdo con su experiencia, algunas alteraciones comienzan a detectarse desde edades tempranas, aunque los cinco años representan una etapa común para identificar dificultades.
En la Región Norte en Piedras Negras, el Instituto Antonio Medina Gaona mantiene un registro de los estudiantes que presentan alguna necesidad relacionada con la visión. Su director, Alberto Espinosa Ramírez, informó sobre dos alumnos identificados hasta el momento con necesidad de atención visual. La institución reúne información de sus diferentes instalaciones para obtener un panorama más amplio sobre los casos y dar seguimiento a los estudiantes.

Señales aparecen en las aulas.
En Monclova, Viviana Hernández, directora de la Escuela Socorro, señaló que durante este inicio de ciclo escolar ya identificaron estudiantes con necesidad de lentes. Acercarse demasiado al cuaderno o al pizarrón, entrecerrar los ojos, frotarlos constantemente, presentar dolores de cabeza o mostrar una disminución repentina en el desempeño escolar son algunas de las señales que pueden advertir docentes y familias.
El problema no siempre resulta evidente para los padres. En el salón de clases, una dificultad para ver puede confundirse con falta de atención, bajo rendimiento o poco interés por las actividades.
Cuatro de cada 10.
El panorama nacional dimensiona la situación. La Secretaría de Educación Pública informó en abril de 2026 que, después de valorar la salud visual de 9 millones 882 mil 984 estudiantes de primaria, cuatro de cada 10 niñas y niños presentaron problemas de agudeza visual. La revisión forma parte de la estrategia federal Vive saludable, vive feliz.
La cifra corresponde a los estudiantes evaluados mediante este programa y no representa por sí sola a toda la población infantil de México. Sin embargo, constituye un indicador nacional reciente sobre la frecuencia de dificultades de agudeza visual dentro de la población escolar revisada. La propia SEP informó que, a partir de estas valoraciones, se entregaron millones de reportes a las familias y se contempló la atención de los menores que requerían lentes.

Pantallas parte del escenario.
El uso frecuente de celulares, tabletas y computadoras aparece como uno de los factores relacionados con las molestias visuales observadas por los especialistas consultados. Hernández señaló que durante las vacaciones algunos menores pasan más tiempo frente a las pantallas y reducen las actividades al aire libre.
Esta combinación puede acompañarse de cansancio ocular, resequedad, dolor de cabeza y dificultad para enfocar.
Casados de la Cruz también llamó la atención sobre el uso de teléfonos celulares durante la noche, especialmente en espacios oscuros, debido al esfuerzo visual que implica permanecer frente a una pantalla bajo esas condiciones.Sin embargo, los especialistas también consideran otros elementos. Mendoza destacó los antecedentes familiares como un factor relacionado con la presencia de problemas refractivos, por lo que atribuir todas las dificultades visuales exclusivamente a los dispositivos electrónicos sería impreciso.

El aprendizaje resulta afectado.
Una visión deficiente tiene consecuencias dentro del salón de clases. Hernández explicó que un estudiante puede confundir letras, perderse durante la lectura, avanzar más lentamente o evitar actividades que requieren leer. En matemáticas, las dificultades pueden aparecer al distinguir números, símbolos y gráficas. De esta manera, un problema visual sin atención puede convertirse también en una barrera para seguir los contenidos escolares.Por ello, las revisiones periódicas adquieren importancia desde preescolar y los primeros años de primaria, particularmente cuando existen señales persistentes.
Para Mendoza, eliminar por completo los celulares no representa una alternativa realista debido a su presencia cotidiana. La medida está en el tiempo de exposición, los descansos y la vigilancia de síntomas. Las familias pueden establecer horarios, fomentar pausas durante el uso de pantallas y procurar actividades al aire libre. Ante dolores de cabeza frecuentes, acercamiento excesivo a objetos, entrecerrar los ojos o dificultades para ver el pizarrón, la recomendación central es buscar una valoración profesional.
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