Limp Bizkit convoca multitudes pese a cambio de sede

El Festival Looserville logró mantener la asistencia prevista pese al cambio del Estadio Azteca al Fray Nano, donde miles de fans acudieron para ver a Limp Bizkit.
El Festival Looserville se celebró este fin de semana en el Estadio Fray Nano de la Ciudad de México, tras el cambio de sede anunciado días antes, debido a ajustes logísticos que obligaron a dejar el Estadio Azteca, sin afectar la asistencia de los fans que esperaban ver a Limp Bizkit después de tres años.
Reubicación exitosa del Festival Looserville
El Estadio Fray Nano amaneció convertido en un espacio adaptado de forma acelerada para recibir a miles de asistentes que buscaban una jornada marcada por nostalgia, guitarras intensas y el regreso de Limp Bizkit. El festival sobrevivió al cambio de último momento desde el Estadio Azteca y, aun así, el público llegó temprano y con la certeza de que el movimiento no impediría el esperado reencuentro con la banda liderada por Fred Durst.
Respuesta del público y ambiente previo
A las afueras del recinto, la variedad de asistentes reflejaba la diversidad del público del nu metal: jóvenes con playeras desgastadas, familias con padres rockeros y fanáticos luciendo el logo de Bullet For My Valentine. Entre gorros, pines, parches y la figura del popular “San Fred Durst”, el ambiente se mantenía animado mientras los asistentes revisaban mercancía y buscaban sombra para hacer más ligera la espera.
Logística acelerada dentro del Fray Nano
En el interior, el festival avanzaba con rapidez. Las bandas iniciaban sus presentaciones entre 10 y 15 minutos antes de lo anunciado, con un ritmo que parecía responder al ajuste de sede. Quienes llegaban “a tiempo” descubrían que el escenario ya estaba activo. La dinámica no frenó el entusiasmo del público, que esperaba desde hace tres años el regreso de Limp Bizkit a la capital.
Consumo y actividades alrededor del evento
En la zona de alimentos, los precios reflejaban la oferta habitual de eventos masivos: cerveza cercana a 200 pesos, con un costo adicional por el vaso conmemorativo; hamburguesas de 180 pesos, hotdogs y papas a 120 pesos, además de alitas y boneless en 200 pesos. Afuera, los asistentes aprovechaban para tomar fotografías y compartir en redes su llegada al festival, convirtiendo los muros del Fray Nano en fondos inevitables para selfies.
Expectativa por Limp Bizkit
Entre la multitud se repetía el mismo propósito: vivir una noche cargada de recuerdos, rebeldía y la esencia del nu metal de los 2000. La presentación de Limp Bizkit era la razón principal para muchos, un concierto que había tardado tres años en concretarse y que, incluso con un cambio de sede, no logró disminuir el entusiasmo de los fans.
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