Las “Marías” llegan como cada año a los cruces más transitados de Monclova

Se trata del grupo de mujeres provenientes de comunidades indígenas, se presume del sur del país, quienes llegan en época de derrama económica para pedir limosna.
La presencia de mujeres conocidas popularmente como “las Marías” volvió a hacerse visible esta semana en distintos cruceros y avenidas de Monclova, en una práctica que se repite cada temporada decembrina. Según se presume, provienen de comunidades indígenas del sur del país y aprovechan la derrama económica de estas fechas para pedir dinero o vender pequeños adornos navideños.

A lo largo de los últimos días, estas mujeres algunas adultas mayores, otras jóvenes con bebés cargados en rebozo comenzaron nuevamente a instalarse en los puntos más transitados de la ciudad. Sobre el bulevar Harold R. Pape y su cruce con la avenida Madero, dos mujeres mayores piden entre los autos, mientras que otras venden piñatas, pinitos aromáticos para vehículos y adornos decembrinos.

Una ruta que se repite cada temporada
En el cruce del bulevar Pape y Ejército Mexicano se observa a otras dos mujeres que, con sus hijos en la espalda, piden apoyo entre el tráfico, y una más sobre el mismo Pape con calle Matamoros. En el Centro, sobre la calle Hidalgo, otra adulta mayor camina entre comerciantes y peatones solicitando monedas. Incluso, durante el mediodía, las mismas mujeres que se colocan en Pape y Madero se trasladan a Pape y Los Reyes, evidenciando la ruta que repiten año con año.

Intento fallido de conocer su historia
Personal de esta casa editora intentó entrevistarlas para conocer su origen, la situación económica que enfrentan y el recorrido que realizan para llegar a Monclova. Las mujeres evitaron hablar y solo respondieron en repetidas ocasiones “venimos de muy lejos”. Lo cierto es que su actividad se reduce a pedir dinero o vender pequeños artículos, confiando en la empatía de algunos automovilistas.

Derechos que deben respetarse
Ante este panorama, el visitador regional de la Comisión de Derechos Humanos, Luis Ángel San Miguel Garza, explicó que estas mujeres, al igual que cualquier persona, cuentan con derechos protegidos por leyes nacionales e internacionales. "Se trata de un grupo vulnerable. Si pertenecen a una comunidad indígena, enfrentan desventajas por idioma o desconocimiento de las normas locales, pero aun así poseen los mismos derechos que cualquier ciudadano”, señaló.

Acompañamiento ante abusos o delitos
El visitador indicó que la CNDH está atenta para brindar orientación o acompañamiento si son víctimas de algún delito o falta administrativa. “Si se tratara de un delito cometido por particulares, orientamos y acompañamos para que acudan ante el Ministerio Público. Si hay un acto de autoridad, investigamos si existe violación a sus derechos”, explicó.

Aunque estas mujeres llegan cada diciembre en busca de ingresos, su condición vulnerable permanece, y su presencia recuerda la pobreza persistente que continúa afectando a miles de familias en el país.

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