Emprendimiento femenino, el sostén económico silencioso de miles de familias

En Piedras Negras, el emprendimiento femenino dejó de ser una actividad complementaria para convertirse en un soporte económico central. Cuatro de cada diez mujeres mantienen sus hogares gracias a micronegocios propios, impulsados por ferias municipales, créditos estatales y mayor participación en el mercado local. Nuevos datos revelan su impacto real en ingresos y empleo.
Emprendimiento femenino: de ferias locales a ingresos sostenibles
El Día del Emprendimiento Femenino llega en un contexto donde las cifras confirman un cambio estructural. Eventos como Expo Emprende y Villa Navideña/Expo Pulguita han reunido a más de 100 expositores por edición, con fuerte presencia de mujeres que utilizan estos espacios para vender, posicionar marca y probar mercado. Los programas municipales de apoyo —créditos PyMES, préstamos sin intereses y espacios de exhibición— se complementan con esquemas estatales como Mujeres Fuertes y el Banco de las Mujeres, que otorgan microcréditos recuperables que van desde $5,000 hasta $50,000 pesos, orientados a proyectos productivos creados por mujeres.

Datos de la ENOE y los Censos Económicos muestran un incremento en la participación femenina en unidades económicas de Coahuila. A escala regional, se estima que 4 de cada 10 mujeres sostienen económicamente su hogar gracias a algún emprendimiento. Muchas comenzaron por necesidad, pero hoy encontraron estabilidad e independencia financiera en sus propios negocios.
Falta medir formalización, pero el impacto ya se nota en los hogares
A pesar del impulso, aún falta medir cuántos de estos emprendimientos lograron formalizarse después del acceso a financiamiento y capacitación. La formalización representaría mayores beneficios fiscales, acceso a proveedores y oportunidades de crecimiento. Sin embargo, el impacto económico inmediato ya es evidente en el consumo, las ventas y la creación de empleos indirectos.
Este efecto multiplicador se refleja en la demanda de insumos, transporte, servicios digitales y proveedores locales. Cada micronegocio activa pequeñas cadenas productivas y fortalece la economía de barrio.

Uno de estos casos es el de Tania, emprendedora nigropetense que desde hace 7 años se dedica a la venta de ropa. “Mis hijos dependen completamente de este negocio. Empecé con $2,000 pesos de inversión y hoy puedo mantener gastos escolares, comida y servicios. No es fácil, pero uno aprende a moverse, a ofrecer y a no rendirse”, relata.
Historias como la de Tania confirman que el emprendimiento femenino en Piedras Negras ya dejó atrás la etapa simbólica. Hoy es un motor económico real que sostiene hogares, impulsa ferias locales, dinamiza cadenas productivas y demuestra que las mujeres están reconfigurando el mapa económico de la región.
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